El que sabe comprar sabe vender

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Durante estos días de verano estamos aprovechando para leer alguno de los libros que tenemos pendientes en la biblioteca particular, ya sabéis, un espacio virtual donde tenemos todas esas lecturas pendientes para las que tenemos que sacar tiempo antes de que queden obsoletas. En esta ocasión, nos hemos enganchado a un libro sobre el “arte de vender” y de donde hemos sacado la frase que da título a este post.

De este libro sacamos ideas brillantes: todos podemos y debemos ser vendedores dentro de nuestra propia empresa. Partiendo de la premisa de que “todos somos vendedores” (¿o es que tú no has ligado nunca?), que llevamos vendiendo casi desde que nacemos, negociamos con nuestros padres desde que somos pequeños, con los profesores, con la novia, etc, ¿por qué al entrar en una empresa y ocupar un puesto técnico dejamos de hacerlo?

 

La conclusión es que no hay nada peor que un gran profesional tecnicamente pues, en las empresas son muy apreciados por que cubren una parcela técnica pero llega un momento en el que la empresa no puede hacer más por estos profesionales, este profesional es taaaan bueno tecnicamente que no tiene tiempo de llevar a cabo sus funciones de relaciones públicas, “ni siquiera son capaces de hacer la pelota a su jefe” (frase literal del libro), por lo que más tarde o más pronto alguien se los quitará de encima. Sin embargo, un vendedor tiene muchas más ventajas: su sueldo depende de comisiones, son los que “dan de comer” tanto a la dirección como al resto de trabajadores y si tiene una buena cartera de clientes su crecimiento será imparable.

Actualmente las empresas están en situaciones complicadas, donde trabajan lo mismo con la mitad del personal, y el que queda tiene que hacer sus funciones y otras añadidas pero siempre pensando en la venta y “en salvar su trasero”. La simpatía y el don de gentes se pueden aprender y los detalles son fundamentales. Hablando de detalles, nos llama la atención una técnica de venta que en su momento utilizó Colgate para vender más dentríficos. ¿Cómo consiguió esta marca aumentar sus ventas? pues bien, haciendo más grande la boquilla del tubo de dentrífico y con algunos anuncios publicitarios en los que los niños llenaban sus cepillos con una gran cantidad de pasta de dientes, ¿simple, no? de manera inconsciente esto caló en los usuarios. En marketing a veces las cosas no son lo que parecen.

 

En una organización ideal todos venden, desde el director hasta la secretaria y hasta si me apuras hasta el portero. La frase “todo el mundo cobra lo que se merece”, lapidaria pero con mucha razón. Cada uno cobra por el valor añadido que aporta a su empresa, es decir, si estás siendo pagado por encima de mercado en función a lo que aportas, en el momento que venga una crisis como la que estamos viviendo, probablemente seas el primero en salir de la empresa; si por el contrario tu sueldo es menor que lo que mereces, probablemente de irás tú solo porque otra empresa de la competencia te hará una oferta que mejore tus condiciones.

Nos quedamos con una última reflexión para el artículo de hoy: la venta es una actitud, si quieres puedes. Como dice Jose Manuel Vega “Todos llevamos un pequeño vendedor dentro, ¿acaso no has ligado alguna vez?”. El arte de vender y cómo hacerlo.

Vía www.puromarketing.com

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